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Moniciones, Evangelio diario El Santo Rosario Sabias que? Pensamientos vivencias diarias

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Establezco hostilidades entre tu estirpe y la de la mujer....Martes 8 de Diciembre del 2009

  • Primera Lectura: Génesis 3,9-15.20
    "Establezco hostilidades entre tu estirpe y la de la mujer"

     

    Después que Adán comió del árbol, el Señor llamó al hombre: "¿Dónde estás?" Él contestó: "Oí tu ruido en el jardín, me dio miedo, porque estaba desnudo, y me escondí." El Señor le replicó: "¿Quién te informó de que estabas desnudo? ¿Es que has comido del árbol del que te prohibí comer?" Adán respondió: "La mujer que me diste como compañera me ofreció del fruto, y comí." El Señor dijo a la mujer: "¿Qué es lo que has hecho?" Ella respondió: "La serpiente me engañó, y comí." El Señor Dios dijo a la serpiente: "Por haber hecho eso, serás maldita entre todo el ganado y todas las fieras del campo; te arrastrarás sobre el vientre y comerás polvo toda tu vida; establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya; ella te herirá en la cabeza cuando tú la hieras en el talón."

    El hombre llamó a su mujer Eva, por ser la madre de todos los que viven.

     

  • Salmo Responsorial: 97
    "Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas."

     

    Cantad al Señor un cántico nuevo,
    porque ha hecho maravillas:
    su diestra le ha dado la victoria,
    su santo brazo. R.

    El Señor da a conocer su victoria,
    revela a las naciones su justicia:
    se acordó de su misericordia y su fidelidad
    en favor de la casa de Israel. R.

    Los confines de la tierra han contemplado
    la victoria de nuestro Dios.
    Aclama al Señor, tierra entera;
    gritad, vitoread, tocad. R.

     

  • Segunda Lectura: Efesios 1,3-6.11-12
    "Nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo"

     

    Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor. Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya.

    Por su medio hemos heredado también nosotros. A esto estábamos destinados por decisión del que hace todo según su voluntad. Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo, seremos alabanza de su gloria.

     

  • Evangelio: Lucas 1,26-38
    "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo"

     

    En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo." Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: "No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin." Y María dijo al ángel: "¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?" El ángel le contestó: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible." María contestó: "Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra." Y la dejó el ángel.

    Homilía para hoy
El Santo Rosario
Sabías que...
El Sacramento de la Unción de los enfermos no es sólo para aquellos que están a punto de morir. Se considera también como tiempo oportuno para recibirlo cuando el fiel empieza a estar en peligro de muerte por enfermedad o vejez. Además, si un enfermo que recibió la unción recupera la salud, puede, en caso de enfermedad grave, recibir de nuevo el Sacramento.
Pensamientos

Un solo acto de amor a Dios en tiempos de aridez vale más que cien en momentos de ternura y consuelo.

San Pio de Pietralcina

«Y entrando, le dijo: ‘Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo’»
                                                                                                           Lc 1, 28

                     

Inmaculada Madre de Dios, Reina de los cielos, Madre de misericordia, abogada y refugio de los pecadores: he aquí que yo, iluminado y movido por las gracias que tu maternal benevolencia abundantemente me ha obtenido del Tesoro Divino, propongo poner mi corazón ahora y siempre en tus manos para que sea consagrado a Jesús.
A Ti, oh Virgen Santísima, lo entrego, en presencia de los nueve coros de los ángeles y de todos los santos; Tú, en mi nombre, conságralo a Jesús; y por la filial confianza que te tengo, estoy seguro de que harás ahora y siempre que mi corazón sea enteramente de Jesús, imitando perfectamente a los santos, especialmente a San José, tu purísimo esposo. Amén.
                                                                                       San Vicente Pallotti

                                                Día de la Inmaculada Concepción
La Inmaculada Concepción de María es el dogma de fe que declara que por una gracia especial de Dios, ella fue preservada de todo pecado desde su concepción.

El dogma fue proclamado por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854, en su bula Ineffabilis Deus.

"...declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles..." (Pío IX, Bula Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854)

La Concepción: Es el momento en el cual Dios crea el alma y la infunde en la materia orgánica procedente de los padres. La concepción es el momento en que comienza la vida humana.

María quedó preservada de toda carencia de gracia santificante desde que fue concebida en el vientre de su madre Santa Ana. Es decir María es la "llena de gracia" desde su concepción. Cuando hablamos de la Inmaculada Concepción no se trata de la concepción de Jesús quién, claro está, también fue concebido sin pecado

Consignas
La humildad es la etiqueta que exige el ceremonial en las audiencias con Dios. Como decía Ernesto Hello, es hora de ser humilde, pues es hora de ser grande. Pero ten presente que todas las predicaciones sobre la humildad no enseñan lo que enseña una humillación.

Poesía
A eso de caer...
A eso de caer y volver a levantarte.
De fracasar y volver a comenzar.
De seguir un camino y tener que torcerlo.
De encontrar el dolor y tener que afrontarlo.
A eso no le llames adversidad,
Llámale sabiduría.

A eso de sentir la mano de Dios
Y saberte impotente.
De fijarte una meta y tener que seguir otra.
De huir de una prueba y tener que encararla.
De planear un vuelo y tener que recortarlo.
De aspirar y no poder, de querer y no saber,
De avanzar y no llegar.
A eso no le llames castigo,
Llámale enseñanza.

A eso de pasar días juntos radiantes.
Días felices y días tristes.
Días de soledad y días de compañía.
A eso no le llames rutina,
Llámale experiencia.

A eso de que tus ojos miren
Y tus oídos oigan.
Y tu cerebro funcione y tus manos trabajen.
Y tu alma irradie, y tu sensibilidad sienta.
Y tu corazón ame.
A eso no le llames poder humano,
Llámale milagro divino

No tengo el autor

Punto de Vista
Iglesia único camino de salvación

Mensaje de María Reina de la Paz en Medjugorje del 2 de diciembre de 2007 dado por medio de Mirjana

La Virgen estaba muy triste. Durante todo el tiempo de la aparición tenía los ojos con lágrimas:

Queridos hijos, mientras miro vuestros corazones, el mío se llena de dolor y se estremece. Hijos míos, deténganse por un momento y miren en sus corazones. Está Mi Hijo, vuestro Dios, verdaderamente en el primer lugar? Son sus leyes verdaderamente la medida de vuestras vidas? Nuevamente les advierto: sin fe no hay cercanía con Dios, no está presente la Palabra de Dios que es la luz de la salvación y la luz del buen sentido.

Agregó Mirjana: -con dolor le rogué a la Virgen que no nos dejara, que no quitara las manos de nosotros. A mi pedido, Ella hizo una sonrisa dolorosa y se fue. Esta vez no dijo “gracias”. Nos bendijo a todos y a los objetos religiosos-.

                                                                Comentario
Me atrevo a asegurar que a todos los que leemos este mensaje nos golpea el llanto de nuestra Madre. Seguramente de modo diverso, de acuerdo a la sensibilidad y al camino de cada uno, pero pienso que unánime es el sentimiento.

La Santísima Virgen llora porque Ella ve lo que nosotros no somos capaces de ver, ni en los otros ni en nosotros mismos.

Ya no nos podemos preguntar qué significado tendrán esas lágrimas, porque no es el mensaje implícito y silencioso de una imagen o una estatua que llora, sino que Ella misma nos lo dice. Mirándonos, penetrando en lo más secreto de nuestros sentimientos y pasiones, de nuestros pensamientos y deseos y de nuestra imaginación y memoria, en una palabra entrando en nosotros, siente profundo dolor y se estremece su corazón.
Sabemos, entonces y no podemos ocultarlo, porqué llora nuestra Madre. No preguntemos por quién llora ni porqué llora, llora por nosotros.

Por los que están alejados y seguramente no les llegará este mensaje ni siquiera se molestarán en leerlo si alguien se los da, pero también por ti, por mí, que no estamos siempre viviendo como Dios nos pide vivir, porque no cambiamos de vida, porque no ponemos en todo y siempre a nuestro Señor en el mismo puesto, porque tal vez arrastramos viejos pecados o vicios. Porque hablamos de amor y conocemos muchas cosas pero no las vivimos, porque somos egoístas, mezquinos, calculadores, porque tenemos dobleces, porque el amor a Cristo y de Cristo no está en nosotros.

Por esto llora nuestra Madre.

En aquel 25 de junio del 81, cuando dio su primer mensaje, también lloró. Lloró pidiendo reconciliación con Dios y entre nosotros, para alcanzar la paz de Cristo que venía a traernos. No vino a presagiar calamidades ni guerras, que luego sí vinieron por no cumplir con sus pedidos, no vino a eso sino a que las evitáramos.

María lloró a La Salette. Lloró por el pecado de los hombres que no paraban de blasfemar y anunció que, de no mediar arrepentimiento y reconciliación con Dios, las cosechas se perderían y los niños morirían en los brazos de sus padres. Lamentablemente, no hubo respuesta a tantas lágrimas ni a tantas serias palabras de advertencia. Los hombres siguieron ofendiendo a Dios y todo lo que la Virgen quería evitar finalmente ocurrió. Grande fue la hambruna en Europa y la mortandad de niños por una fiebre desconocida.

En Fátima también la Santísima Virgen vino a advertirnos que no debíamos más ofender a Dios, que se debía hacer penitencia y rezar. Pidió el rezo diario del Rosario, de “un terzo” o sea la corona de cinco misterios. Anunció el pronto fin de la guerra, pero advirtió que si no había arrepentimiento y conversión vendría otra guerra aún peor. Y, también lamentablemente, así fue: no hubo conversión y sobrevino la II Guerra Mundial.

Si la conversión del corazón es sellada con el don de Dios que es la paz, donde no hay conversión no se puede gozar de la paz. Las violencias, las terribles inseguridades que se viven no sólo en las ciudades, las guerras, las calamidades, son provocadas por el mal que se ha radicado en el corazón del hombre que vive sin Dios y no quiere dejarlo entrar en su vida para que tome señorío.

Sí, la Virgen llora porque mucho peor que la peor de las calamidades en la tierra es la muerte eterna de quien se pierde para siempre. ¡Para siempre!

Para quien sospeche que su vida está sumida en la oscuridad, que es hora de cambiar y buscar la luz, que no se puede vivir sin misterio, sin Dios, para quien quiera decirle basta a la carrera desenfrenada de los vicios que lo lleva al abismo, para quien se dé cuenta que los años le han carcomido el alma y el suyo es un pasar hacia la nada, para quien esté harto de sí y de los demás y piense que debe haber una vida que merezca ser vivida, en fin, para aquel que decida encontrar la paz y la alegría que el mundo no ha podido darle, para ellos y para todos el camino empieza por la fe que lleva a la oración y de la oración a Dios que salva en Jesucristo. Empieza por la fe, aún por esa fe tímida y casi apagada, ese atisbo de fe molecular, que es casi una sospecha de que Dios debe existir, por esa se comienza a caminar. Es cuando se clama a Alguien para que lo saque de la desesperación o del hastío o del absurdo y siempre del mal. Y ese Alguien es el Crucificado. Es a Él, a Cristo, que entonces deberá escuchar y seguir. Cristo, la Luz que ilumina el mundo, la Luz que vence las tinieblas y las sombras de la muerte, la Luz que resplandece en los santos, esos testigos del amor y de la fe.

Para los que ya han iniciado un camino pero se han quedado en la rutina de oraciones cada vez más frías y menos recitadas, para quienes se les va endureciendo el corazón y no son coherentes en sus vidas con lo que dicen creer, para los que su fe es declamada pero no practicada, para aquellos que dicen ser cristianos pero ignoran la Palabra y viven de acuerdo al mundo y no de acuerdo a Dios, para todos ellos también el camino es el de renovar la fe. Pero, atención, ninguna fe puede ser renovada ni ninguna salvación buscada si antes no nos detenemos a ver cuál es el estado real de nuestra alma. Una conciencia sofocada por la contumacia en el pecado, aún en los pecados no considerados graves (en realidad la marca de la gravedad a medida que se vive con y como el mundo cada vez baja más hasta desaparecer) una vida vivida en la autoindulgencia, no podrá ver la razón para cambiar, y terminará viviendo al margen de la fe, y por tanto de Dios, del amor y de la esperanza.

Escuchemos qué nos dice la Virgen con sus palabras y sus lágrimas. Entendamos que la situación es grave, muy grave. Pidamos la luz del Espíritu y de la Palabra para que nos ilumine y para que ilumine las conciencias ofuscadas.

La Virgen llora, llora lágrimas de corredención porque si nos tocan nos purifican, porque suplican piedad y brotan del dolor de ver ofendido a Dios y condenándose a quien lo ofende. Son lágrimas de Madre. Lágrimas de Virgen Pura, Santa, Inmaculada vertidas por el pecado del mundo.

La Virgen llora. Está en nosotros ahora consolarla respondiendo a este llamado.
                                                                                               P. Justo Antonio Lofeudo
                              

Fuente: Padre Felipe de Urca, medico de  Cuerpos ....y Jardinero de almas
Todo el material de esta publicación está libre de restricciones de derechos de autor y puede copiarse, reproducirse o duplicarse sin permiso alguno.  Sólo tiene que hacer una oración por las vocaciones sacerdortales de Nuestra Parroquia Señor de los Milagros
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