Moniciones, Evangelio diario El Santo Rosario Sabias que? Pensamientos vivencias diarias
MONICIÓN DE ENTRADA
Hermanos y hermanas buenos días (noches). El Señor nos reúne en este Tercer Domingo de Pascua para llenarnos de la alegría de su resurrección.
En medio de la rutina y los desánimos de cada día, Él nos impulsa a vivir como personas nuevas y resucitadas. Aunque pueda parecer a veces que triunfan las tinieblas del mal y la fatiga de la vida diaria, la Iglesia sabemos con certeza que sobre quienes siguen a Cristo resplandece ahora la luz de la Pascua. Hoy el Señor Resucitado, nos invita a comer y a ser continuadores de su misión en el mundo.
Nos ponemos de pie y cantamos.
SALUDO INICIAL
MONICIÓN A LA ASPERSIÓN CON EL AGUA
Hermanos: tras la celebración de la noche bautismal, en la que bendijimos esta agua, renovemos, una vez más, nuestro propio Bautismo, abramos nuestros corazones al perdón que nos trae el Señor y dejemos que Dios actualice en nosotros la gracia bautismal.
GLORIA
ORACION COLECTA
LITURGIA DE LA PALABRA
MONICIÓN A LAS LECTURAS
La primera lectura, da cuenta de la labor impostergable e irrenunciable de anunciar el Evangelio. Ninguna amenaza puede silenciar a la Iglesia que da testimonio del Señor Resucitado.
La segunda lectura, nos invita a ver el futuro con la esperanza que brota de la fe, en el Resucitado. El Cordero de Dios, que ha liberado al mundo con su sangre y le ha abierto el camino a la vida.
El Evangelio, nos muestra la última de las apariciones de Jesús a sus discípulos después de resucitado, en ella Él mismo encomienda a Pedro el pastoreo universal.
Escuchemos con atención.
HOMILÍA
CREDO
PLEGARIA UNIVERSAL
Al Señor Jesús, que se hizo compañero de camino de los discípulos que dudaban de Él, pidámosle que acompañe también a su Iglesia que peregrina entre las dificultades e incertidumbres de esta vida.
A cada petición diremos:
«QUÉDATE CON NOSOTROS, SEÑOR»
1.- Por la Iglesia, para que tengamos, hoy, la misma valentía que los Apóstoles en anunciar el Evangelio, a pesar de las muchas dificultades que nos plantea el mundo. ROGUEMOS AL SEÑOR
2.- Por el Papa Francisco, sucesor de Pedro, para que continúe con valentía cumpliendo la misión de apacentar a las ovejas, auxiliado por el Espíritu Santo, en estos tiempos tan difíciles en los que hay que dar testimonio incluso jugándonos la propia vida.
ROGUEMOS AL SEÑOR
3.- Por el proceso electoral en nuestro país, para que se encamine hacia la paz y la justicia social. Que los nuevos gobernantes, respeten y cumplan las promesas que hicieron y estén dispuestos como Jesús a preocuparse de los más olvidados.
ROGUEMOS AL SEÑOR
4.- Por los que no esperan en nada. Por los que han perdido la fe en Dios. Para que el Espíritu Santo mueva sus corazones y sus almas y puedan reconocer a Jesús como Resucitado.
ROGUEMOS AL SEÑOR
5.- Por nosotros, reunidos en el Día del Señor para compartir la mesa de la Palabra y de la Eucaristía, para que Jesús Resucitado, nuestro Señor y Salvador aumente nuestra fe y seamos testimonio vivo de su amor.
ROGUEMOS AL SEÑOR
Señor Jesús, concédenos, en esta Pascua, la gracia de reconocerte en tu Palabra y en tus Sacramentos, para que caminemos por nuestra vida con amor y esperanza. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
LITURGIA EUCARÍSTICA
MONICIÓN DE OFRENDAS
FRUTAS
Con esta bandeja repleta de frutos queremos simbolizar la alegría de la Pascua. Si el Señor ha resucitado, nosotros –como fruto de la Pascua- también resucitaremos a una nueva vida.
PAN Y VINO
Junto con el pan y el vino presentemos nuestro empeño por ser cada vez más fieles al amor de Cristo, comprometiéndonos, como Pedro, a cuidar de nuestros hermanos.
SANTO
PADRE NUESTRO
SALUDO DE PAZ
CORDERO DE DIOS
MONICIÓN DE COMUNIÓN
En la comunión nos unimos a Jesucristo, muerto y resucitado por nosotros. Acerquémonos, pues, a recibir la Eucaristía sabiendo que somos el nuevo pueblo de Dios, que camina hacia la vida que Jesucristo ya posee.
ACCIÓN DE GRACIAS
(no leer este subtitulo)
Señor Jesús, como a Pedro, hoy tú nos preguntas también:
¿Me amas? Sí, Señor: pero concédenos amarte todavía mucho más
con un corazón caldeado por el fuego inextinguible de tu amor.
Tú nos abriste el camino que lleva hasta el Padre
y, gracias a ti, la vida es mucho más fuerte que la muerte.
Estamos seguros por la fe, de que vives en nosotros
y estás presente en cada hombre y mujer, nuestros hermanos.
Haz que nos entreguemos a la apasionante tarea de amarte,
queriendo sin medida a los demás con el amor con que tú los amas.
Danos la fuerza de tu Espíritu para ser tus testigos siempre,
y obedecer la voluntad de Dios sin temor a nada ni a nadie.
Amén.
DESPEDIDA