Moniciones, Evangelio diario El Santo Rosario Sabias que? Pensamientos vivencias diarias
MONICIÓN DE ENTRADA
Buenas días (noches) hermanos y hermanas en Cristo Jesús
Con la alegría y el gozo, que despierta en nosotros, los cristianos, celebrar el Domingo, Día del Señor, nos reunimos convocados por El mismo, para vivir y expresar la fe en esta Eucaristía.
Hoy, la Liturgia nos transmite un mensaje que nos debe llenar de seguridad, fortaleza y serenidad. Si bien es cierto el mal es una realidad que nos acecha a cada instante, existe un poder superior por el cual el hombre puede ser liberado, es un poder sobrehumano que actúa en nombre de Dios y está entre nosotros: Jesucristo. Ante El y por El, el mal no es un fatalismo irremediable, solo nos pide algo “ojala hoy, escuchen mi voz, no endurezcan el corazón”. Nos ponemos de pie y cantamos.
SALUDO INICIAL
ACTO PENITENCIAL
Al comenzar esta celebración Eucarística, pidamos a Dios que nos conceda la conversión de nuestro corazón; así, obtendremos la reconciliación y se acrecentará nuestra comunión con Dios y con los hermanos:
- Porque muchas veces preferimos escuchar la voz del mundo y cerramos nuestros oídos y corazón a tu Palabra, que es señal inequívoca de salvación.
SEÑOR TEN PIEDAD
- Porque muchas veces, recurrimos a prácticas oscuras y supersticiosas, olvidando que solo Tu, que tanto nos amas, nos puedes proteger y liberar de todo mal.
CRISTO TEN PIEDAD
- Porque muchas veces, practicamos un amor selectivo y excluyente, sin recordar que Tu, por amor, entregaste la vida para salvarnos a todos.
SEÑOR TEN PIEDAD
GLORIA
ORACION COLECTA
LITURGIA DE LA PALABRA
MONICIÓN A LAS LECTURAS
En el Libro del Deuteronomio, se nos anuncia al profeta enviado por Dios, a quien el Pueblo debe escuchar. Pablo nos anima a discernir lo mejor para nuestra vida, para poder servir a Dios de acuerdo a nuestro vocación. La autoridad con la que habla Jesús llama la atención: ella viene de Dios y de su vida coherente con la voluntad del Padre. Escuchemos atentamente.
HOMILIA
CREDO
Hermanos y hermanas, como los habitantes de Cafarnaúm en su Sinagoga, también hoy nos encontramos con Jesús, quien pregona la verdad del Evangelio, nos libera y protege de todo mal. Presentemos nuestros suplicas, diciendo juntos:
¡SEÑOR, QUE NOS LLAMAS A LA FE, ESCUCHANOS!
1. POR LA IGLESIA
Para que, con la fuerza del Espíritu que la anima, estimule en los fieles a vivir la experiencia de Dios, y conozcan cada vez más, de su amor compasivo y sin límites.
2. POR LOS PASTORES DE LA IGLESIA
Para que el Señor los fortalezca en su ministerio y como educadores de la fe, sepan transmitirla a las nuevas generaciones, no solo con las palabras, sino con el testimonio de vida.
3. POR EL MUNDO
Para que en esta época de profundas transformaciones, los pueblos, escuchando cada vez más la voz del Señor, se empeñen en asentar una cultura de paz, de justicia y de verdad, acorde con los valores humanos y espirituales.
4. POR NUESTRA COMUNIDAD PARROQUIAL
Para que no descuide su vocación de discípula misionera, y esté siempre abierta a acoger y a orientar, a quienes se acercan a participar de la vida Parroquial.
5. POR LOS ENFERMOS Y LOS QUE SUFREN
Para que miren con optimismo y confianza, al médico del cuerpo y del alma, Cristo- Jesús, y depositen en sus manos, todo aquello que los aflige y les causa dolor y sufrimiento.
ROGUEMOS AL SEÑOR
6. POR TODOS AQUÍ REUNIDOS
Para que esta Eucaristía, nos fortalezca en la fe, y nos entreguemos plenamente al Señor, con la certeza de que solamente en El, encontraremos seguridad para nuestras vidas.
Padre, haz que asumamos un estilo de vida que esté de acuerdo con el Evangelio y así podamos presentarnos ante el mundo, como auténticos discípulos-misioneros de tu Hijo.
Por Jesucristo nuestro Señor. AMEN
LITURGIA DE LA EUCARISTIA
SANTO
PADRE NUESTRO
SALUDO DE PAZ
CORDERO DE DIOS
Hermanos y hermanas, Jesús esta aquí presente, en el Sacramento de la Eucaristía; se nos ofrece, como Pan de Vida. Si estamos preparados, acerquémonos a su mesa a participar del Banquete Eucarístico y en la fe, hagámonos uno con El.
Te bendecimos, Padre, porque Cristo Jesús, tu Hijo,
basó su autoridad en el amor y no en la fuerza del poder,
en el servicio liberador y no en la opresión de los demás.
En él nos mostraste que es posible ser hombres libres,
desposeídos del mal del pecado,
hermanos de los demás y solidarios de todo el que sufre.
Ayúdanos a continuar su misión liberadora del hombre actual,
poseído por los demonios del tener, acaparar y consumir,
del egoísmo y la soberbia, la indiferencia y el desamor,
y la tendencia, a hacer el mal.
Así el anuncio de tu reino llenará de luz nuestro mundo
y viviremos en plenitud, libertad y esperanza segura.
Así sea