El Santo Rosario - Misterios Luminosos | Sabías que... |
| La casulla es la prenda más exterior del celebrante. Consiste es un manto largo o capa que cubre hasta la altura de las rodillas, con distintos colores según el tiempo litúrgico y dibujos o símbolos que aluden a las diversas celebraciones de la Misa. |
"¡Como los Reyes Magos, sed también vosotros peregrinos animados por el deseo de encontrar al Mesías y de adorarle! ¡Anunciad con valentía que Cristo, muerto y resucitado, es vencedor del mal y de la muerte!".
Juan Pablo II
Al comenzar un nuevo año
¿Otra vez hacer propósitos?
1) Para saber
Se cuenta que un anciano vivía cerca de un río acompañado de su joven nieto. Y cada mañana, el Abuelo se sentaba para leer su vieja y estropeada Biblia. Su nieto, que lo admiraba, intentaba imitarlo.
Un día el nieto preguntó, "Abuelo, yo intento leer la Biblia, me gusta pero yo no la entiendo, y lo que logro entender se me olvida en cuanto cierro el libro. ¿Qué hay de bueno en leer la Biblia?”.
El abuelo echaba a una estufa el carbón que sacaba de un canasto. Dejó de hacerlo y le dijo: “Si quieres saberlo, debes estar dispuesto a obedecer. Saca el carbón del canasto, ve al río, llénalo de agua y tráemelo”. El muchacho titubeó, pues el canasto no podría retener el agua, pero obedeció. En efecto, toda el agua se salió antes de que él pudiera volver a la casa. El abuelo se rió y dijo: “Tal vez si te mueves un poco más rápido, lo conseguirás”. Y lo envió nuevamente al río a llenarlo con agua. Esta vez, el muchacho corrió más rápidamente, pero de nuevo el canasto estaba vació antes de que llegara. Cansado, se quejó: “¡es imposible llevar agua en el canasto!”; y fue a conseguir un balde. Pero el anciano lo detuvo: “No quiero un balde con agua, quiero que vayas a llenar el canasto de agua. No te desanimes ¿No podrás hacerlo una vez más?”
El muchacho sabía que era imposible, pero quería mostrar a su abuelo su obediencia. Así que fue al río, corrió fuerte, pero cuando llegó con su abuelo, el canasto estaba vacío, y dijo: “Mira abuelo, ¡es inútil, no ha servido de nada mi esfuerzo!”. Pero el abuelo le contestó: “¿Por qué piensas eso? Mira con atención dentro del canasto”. El muchacho miró el canasto y comprendió que el canasto parecía diferente. En lugar de un sucio canasto carbonero, estaba todo limpio. “Hijo, –dijo el abuelo- esto es lo que pasa cuando tú lees la Biblia. Tal vez no puedes entender todo o recordar todo, pero cuando la lees, tu interior se transforma. Ésa es la obra de Dios en nuestras vidas. Lentamente nos cambia desde lo más profundo de nuestro ser, para transformarnos en la imagen de su Hijo”.
2) Para pensar
Nosotros somos esos canastos que necesitamos continuamente ser lavados. Por ello, al comenzar un año nuevo, es preciso recomenzar la lucha.
Es común que al terminar un año hagamos un recuento de cómo nos fue. Y en ocasiones podemos pensar que el esfuerzo que hicimos fue inútil o que no sirvió de nada luchar pues las cosas no están bien.
Sin embargo, podemos equivocarnos, pues todo esfuerzo por ser mejores, o la lucha por cumplir los propósitos ya conlleva en sí un valor. Ha sido como lavarnos. Nuestras buenas obras han ido limpiando nuestro interior, aunque exteriormente no haya cambios.
Pensemos qué propósitos querría el Señor que hiciéramos y luchemos día a día por saberle responder.
3) Para vivir
Por ello, no es inútil proponernos algunas metas, aunque fueran las mismas de hace un año, pues lo importante es la actitud de querer recomenzar. El optimismo viene de sabernos ayudados por Dios para mantener la lucha.
Por eso San Josemaría invitaba a no desanimarse ante los propios errores: “Otra caída... ¡y qué caída!... ¿Desesperarte?... No: humillarte y acudir, por María, tu Madre, al Amor Misericordioso de Jesús. –Un “miserere” ¡y arriba ese corazón! –A comenzar de nuevo.” (Camino 711)
Pbro. José Martínez Colín
Consignas
En cada momento de tu existir dependes de Dios. Dios no solamente te creó; te está creando en cada momento; el mismo poder se necesita para mantenerte en la existencia, que el que se necesitó para dártela por primera vez. Así, Dios que fue tu Creador sigue siendo tu Creador en cada instante de tu existir.
Un cuento de Año Nuevo
Dicen que cuando se acerca fin de año los ángeles curiosos se sientan al borde de las nubes a escuchar los pedidos que llegan desde la tierra.
- ¿Qué hay de nuevo? -pregunta un ángel pelirrojo, recién llegado.
- Lo de siempre: amor, paz, salud, felicidad...- contesta el ángel más viejo. Y bueno, todas esas son cosas muy importantes.
Lo que pasa es que hace siglos que estoy escuchando los mismos pedidos y aunque el tiempo pasa los hombres no parecen comprender que esas cosas nunca van a llegar desde el cielo, como un regalo.
- ¿Y qué podríamos hacer para ayudarlos? - Dice el más joven y entusiasta de los ángeles.
- ¿Te animarías a bajar con un mensaje y susurrarlo al oído de los que quieran escucharlo? - pregunta el anciano.
Tras una larga conversación se pusieron de acuerdo y el ángel pelirrojo se deslizó a la tierra convertido en susurro y trabajó duramente mañana, tarde y noche, hasta los últimos minutos del último día del año.
Ya casi se escuchaban las doce campanadas y el ángel viejo esperaba ansioso la llegada de una plegaria renovada. Entonces, luminosa y clara, pudo oír la palabra de un hombre que decía:
"Un nuevo año comienza. Entonces, en este mismo instante, empecemos a recrear un mundo distinto, un mundo mejor: sin violencia, sin armas, sin fronteras, con amor, con dignidad; con menos policías y más maestros, con menos cárceles y más escuelas, con menos ricos y menos pobres. Unamos nuestras manos y formemos una cadena humana de niños, jóvenes y viejos, hasta sentir que un calor va pasando de un cuerpo a otro, el calor del amor, el calor que tanta falta nos hace. Si queremos, podemos conseguirlo, y si no lo hacemos estamos perdidos, porque nadie más que nosotros podrá construir nuestra propia felicidad".
Desde el borde de una nube, allá en el cielo, dos ángeles cómplices sonreían satisfechos.
Autor: Pancho Aquino
Meditación breve
La única manera que tenemos los humanos para multiplicar la felicidad es compartirla.
Te deseo de verdad y con todo mi corazón.... Que tu vida esté colmada de:
Entusiasmo: Para ver hacia adelante
Felicidad: Para mantenerte dulce
Problemas: Para mantenerte fuerte
Penas: Para saberte humano
Esperanza: Para seguir luchando cada día
Fracasos: Para mantenerte humilde
Éxitos: Para mantenerte anhelante
Amigos: Para vivir la vida
Riqueza: Para satisfacer tus necesidades
Fe: Para desterrar la depresión
Decisión: Para hacer que cada día sea mejor y
Amor: porque sin amor nada somos.