"Todo proviene del amor, incluso cuando no lo parece. Hasta aquellas personas que nos hacen cosas que nos reportan sufrimiento, están llevando a cabo un gran acto de servicio, porque nos están proporcionando información a través de esa experiencia sobre dónde necesitamos llevar más luz".
Chris Griscon
Navidad, fiesta de la esperanza - 1ª parte
La Navidad es un niño recostado sobre unas pajas, Dios que se hace hombre, que toma sobre sí toda la miseria de la humanidad para curarla de ella, para liberarla de ella. Navidad es un Redentor que carga sobre su cruz el pecado de todos los hombres, para conseguirnos la amistad con Dios Nuestro Señor.
Enternece el alma ver a ese Dios que baja a la tierra, a compartir todo lo que es ser un ser humano, viene a ser hermano, a ser un ciudadano más entre los hombres.
Se nos dice: "El Verbo se hizo Hombre y acampó entre nosotros". Es decir, puso su tienda entre las nuestras como uno más, quiso venir a experimentar en carne propia lo que era pasar hambre y frío, lo que era sufrir.
¿Qué implicó en concreto hacerse hombre? Nacer como un gitano, pertenecer a la clase más pobre, con todo lo que esto lleva consigo, ganarse el pan con el trabajo de sus manos, cumplir Él mismo el castigo que había puesto al hombre un día, aquel de ganarse el pan con el sudor de su frente.
Vino a obedecer durante 30 años. Vivió de limosna durante tres, durmió muchas noches al raso, reclinado sobre una piedra. Hace falta sorprender a ese Creador del mundo durmiendo una de esas noches con la cabeza reclinada sobre una piedra. Hace falta recordar que hacerse hombre significó, más tarde, recibir bofetadas, golpes, ser escupido, coronado de espinas, azotado y muerto en una cruz como un esclavo, como un infame.
Aquel Dios del Sinaí reducido ahora a un crucificado, a un aborrecido por todos, igual a nosotros menos en una cosa: en el pecado. Él lo diría más tarde: "Bienaventurados los pobres de espíritu...", pero, Él vivió a fondo esto primero. Él es de los que primero hacen y luego dicen. ¡Cuánto cuestan las privaciones y la pobreza!
Cristo fue pobre en su nacimiento, más pobre todavía durante su vida y pobrísimo en su muerte. Cristo supo por experiencia lo que era pasar hambre, frío y privaciones. Cristo caminó siempre a pie, no tenía carro, comía tortilla y frijoles; es decir, la comida del pobre, y no se quejaba.
Aquel Redentor vestía decente pero sencillo. Dudo que tuviera muchos trajes, muchas mudas de ropa. No le alcanzaba para eso, tenía menos del sueldo mínimo para vivir.
Cristo no tuvo vacaciones, su jornada era dura, sus manos no eran finas, ¡tenían callos aquellas manos!
Cristo no tenía casa, vivió de limosna, de lo que le daba la gente, Cristo era un pobre, pero un pobre voluntario, un pobre feliz en su pobreza. Por eso, al decir "bienaventurados los pobres de espíritu", sabía lo que estaba diciendo.
El creador del Universo reducido a un niño reclinado en un pesebre, en un establo de animales...
Navidad es agradecer a este Redentor su venida a la tierra. Algo es claro en esta historia y es que ese Redentor sí quiere de verdad a los hombres.
El amor se hizo pequeño, se hizo débil, se hizo tierno, se hizo carne, carne como la nuestra, carne que llora, sufre y tiene frío, pero carne de amor. Dios es Amor Encarnado.
P. Mariano de Blas
Mañana la 2ª parte...
Consignas
No hace muchos años se encontró la calavera de un Faraón; de ella salían ratones. ¡Qué más dá! ¡Haber mandado en Egipto para terminar como cueva de ratones! Pero... ¿eso solo es el hombre?
La sequía
Hay una situación que jamás voy a olvidar. Se dice que el ser humano retiene un 80% de lo que ve y sólo un 20% de lo que oye.
Y doy fe de eso.
Un domingo, estábamos en una iglesia rural ubicada en una zona de cosecha de girasoles y maíz. Antes, durante y luego de cumplir con nuestras tareas eclesiásticas, papá notó que la mayoría de las personas tenían el rostro triste. Luego de preguntar qué era lo que pasaba, le dijeron que la cosecha, por segundo año consecutivo, estaba perdida ya que hacía tres meses que no llovía. Resignados, comenzarían esa semana a vender maquinarias y estructura para solventar los gastos y poder pagar los préstamos bancarios.
Inmediatamente papá pidió que nadie se retirara. Era lógico que cada uno había orado por esa situación en forma individual pero no lo habían hecho como cuerpo de Cristo. Tampoco se había tomado autoridad sobre el clima. Al exponer esto, los rostros comenzaron a cambiar de tristes a incrédulos. ¿Podemos ordenar al cielo que llueva? Por supuesto que sí. - fue la respuesta - Yo no me resigno a que los Hijos de Dios sufran mientras un banco se lleva lo poco que les queda.
Inmediatamente pidió que nos tomemos de las manos haciendo un círculo en el centro del templo y empezamos a orar. Expusimos a Dios nuestra causa, le imploramos que llueva y ordenamos a toda huested de maldad que esté afectando la cosecha que se retire. Luego de decir el ¨amén¨, y soltándonos de las manos, una ancianita exclamó ¨...y gracias Dios por la lluvia de esta tarde. Amén.¨.
Nuevamente nos saludamos y nos retiramos hasta la próxima visita.
Había que recorrer 30 kilometros de tierra hasta la ruta principal. En ese recorrido el cielo comenzó a cambiar su fisonomía. Pequeñas nubes comenzaron a cubrir el cielo y a relampaguear.
La cosecha de ese año no sólo les alcanzó para cubrir los gastos, sino que muchos cancelaron las deudas de los anteriores.
Jamás voy a olvidar, mirando por el vidrio trasero, como la lluvia caía , curiosamente, sólo sobre el pueblo y sus campos, como si una mano gigante los estuviera regando en detalle.
Y una vez más, ¨...gracias Dios por la lluvia de esta tarde!!¨
Meditación breve
Desarrolla el sentido del humor. Más, no todo es hacer un chiste y provocar la risa.
La ética del buen humor exige que evites descalificar y menospreciar a las personas.
Nadie tiene derecho a ridiculizar o mortificar a sus semejantes.
Cada persona es sujeto de dignidad humana, cualquiera que sea su posición social, su situación económica o su aspecto físico.
Es provechoso que te rías con los demás; pero es inhumano que te rías de ellos.
Llora, y llorarás solo.
¡Sonríe y muchos sonreirán contigo!
Punto de Vista