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25 diciembre 2009 5 25 /12 /diciembre /2009 10:27

                                                                               FELIZ NAVIDAD
Nació en Belén. En un pesebre. Porque para sus padres no hubo lugar en la posada.
Los posaderos le cerraron la puerta a José y a María y se la cerraron al mismo Dios.
Como los que le cierran -y le cerramos- la puerta a quien pide nuestra ayuda y se la cierran -se la cerramos- a Dios que quiere meterse en nuestra vida.
En cambio los pastores -los más pobres del lugar- al conocer la noticia del nacimiento de Jesús, fueron de prisa al pesebre para compartir con el recién nacido y sus papás lo poco que tenían.
Eran los pobres y los sencillos de siempre. Los que acogen en medio de su pobreza a todo el que los necesita. Los que se hacen solidarios. Los que saben compartir. Y acogen, en la persona que los necesita, a Cristo.
Este es el misterio que conmemoramos en Navidad. Dios se ha hecho solidario de los hombres y lo que a ellos hacemos a Dios se lo estamos haciendo. Lo bueno y lo malo
.

                                     

Primera Lectura:
Isaías 52,7-10
"Verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios"

¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la Buena Nueva, que pregona la victoria, que dice a Sión: "Tu Dios es rey"! Escucha: tus vigías gritan, cantan a coro, porque ven cara a cara al Señor, que vuelve a Sión. Romped a cantar a coro, ruinas de Jerusalén, que el Señor consuela a su pueblo, rescata a Jerusalén; el Señor desnuda su santo brazo a la vista de todas las naciones, y verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios.

  • Salmo Responsorial: 97
    "Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios."

 

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R.

Tañed la cítara para el Señor
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor. R.

  • Segunda Lectura: Hebreos 1,1-6
    "Dios nos ha hablado por el Hijo"

 

En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha ido realizando las edades del mundo. Él es reflejo de su gloria, impronta de su ser. Él sostiene el universo con su palabra poderosa. Y, habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de su majestad en las alturas; tanto más encumbrado que los ángeles, cuanto más sublime es el nombre que ha heredado. Pues, ¿a qué ángel dijo jamás: "Hijo mío eres tú, hoy te he engendrado", o: "Yo seré para él un padre, y él será para mí un hijo"? Y en otro pasaje, al introducir en el mundo al primogénito, dice: "Adórenlo

todos los ángeles de Dios."

  • Evangelio: Juan 1,1-18
    "La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros"

 

En principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. [Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz.] La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.

Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. [Juan da testimonio de él y grita diciendo: "Éste es de quien dije: "El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo."" Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la Ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.]

Homilía para hoy
Lucas 2,1-14

El Santo Rosario
El Santo Rosario - Misterios Dolorosos

Sabías que...
El amito es un pedazo de tela blanca rectangular que el celebrante se coloca alrededor del cuello para cubrirse por debajo del alba. El alba es la túnica blanca de cuerpo completo que se ponen los ministros para las celebraciones litúrgicas.

Punto de Vista
El Patriotismo

Pensamiento

El alma unida a Dios se diviniza de tal manera que llega a pensar, a desear y obrar conforme a Jesucristo.

Santa Teresa de


                «Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros»
                                                           (Jn 1,14).

Navidad... soñar, perdonar...
Navidad es el milagro de amor de un Dios que es infinito y se hace niño indefenso.
Navidad es el encuentro entre lo inmenso y lo pequeño, entre el omnipotente y la debilidad.
Navidad es creer en la vida, porque Dios ha apostado por ella.
Navidad es acoger al Dios que nace y cuidarle en los más pobres.
Navidad es ver, oír y tocar al Dios eterno que se hace carne, que quiere llamarse Emmanuel (Dios con nosotros).
Navidad es alegrarse y asociarse a aquel cantar: "Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad, a los que ama el Señor.

La Navidad es tiempo para amar, soñar, compartir, realizar nuestros deseos e ilusiones. Con cuánta alegría esperamos ese día para estar juntos con la familia, los amigos y demás seres queridos con quienes discutimos lo bueno y lo malo, lo dulce y lo amargo, lo fácil y lo difícil que pasamos durante un año más que se va. Cada quien de alguna manera colaboró para mejorar parte de su ambiente y de su calidad de vida.

La Navidad es un espacio vital para el ser humano, ya que en estas fechas nuestro lado sensible cobra fuerza en nuestro interior y nos hace buscar la paz espiritual. Nos nacen momentos de ternura, momentos de querer abrazar, de besar, de dar, de querer recibir, de abrir un regalo y poder compartir ese momento de emoción con la persona amada.

La Navidad es reconciliación, es perdón, es decirle al hermano, al amigo, al compañero, al vecino, a la pareja, que como humano fallé, pedirle perdón, abrazarlo y decirle: Hoy quiero ser mejor, comenzar por vencer mi orgullo, valorarme y valorarte a ti. Dar un abrazo no cuesta nada, en cambio eleva nuestra autoestima y además nos une, aleja el rencor y nos permite disfrutar de la magia de un cálido momento navideño que cumplió su función de unirnos y de volver a empezar.

La Navidad es solidaridad, lleva consigo un acto humanitario, oportuno, el de poder llevarles a nuestros hermanos enfermos, los discapacitados, desahuciados, a aquellos quienes llevan una muerte en vida y con quienes la vida no ha sido amable un poco de aliento, afecto, esperanza, motivación para luchar por vivir y de esa manera conocer juntos el verdadero sentido de la Navidad.

La Navidad es estar en paz con Dios, es poder decirle gracias; gracias por otro año, por otra Navidad, por la unidad, la humildad, por su fortaleza durante este año de lucha que concluye.

Que esta Navidad no sea solamente:
Un bello pensamiento, sino también una profunda meditación.
Una buena acción, sino una puerta ya siempre abierta para los demás.
Una reunión familiar en paz y armonía, sino que apoyándonos en esta unión sepamos extender paz y armonía a toda la familia humana.
Un árbol bellamente adornado, sino un acercamiento a la naturaleza para comprenderla.
Un nacimiento y dulces villancicos, sino que en cada uno de nosotros nazca el Niño Dios, y hagamos de nuestros pensamientos un canto de esperanza y de nuestras acciones un camino de perfección, donde puedan manifestarse la Luz, la Paz y el Amor.

Gracias Señor por hacer de esta Navidad la mejor y la más especial.
Gracias por seguir amándome, y por el entusiasmo de permitirme continuar la carrera de la vida.

Consignas
Hay quienes se quejan de que la gente de Iglesia es imperfecta; olvidan que si la Iglesia fuera tan perfecta, como ellos exigen que sea, no tendría espacio para darles cabida a ellos con sus faltas e imperfecciones. No seas tú de los que critican a la Iglesia; sé más bien de los que purifican la Iglesia.

    Una simple historia navideña
En ocasiones pensamos que nuestros problemas son los más grandes del mundo.
Algo parecido le sucedió a un muchacho llamado Francisco, hasta que le sucedió un encuentro inesperado con una señora.
Frank, así le llamaban, siempre había sido un buen estudiante y deportista. En sus estudios, era un alumno sobresaliente. Le gustaba el básquetbol y sabía jugarlo. En su casa le llamaban "el atleta de la temporada y él se sentía feliz.
Se había preparado especialmente para jugar la próxima temporada. Incluso había comprado unos tenis muy suaves y cómodos para jugar.
Tal vez por esa situación tan halagadora le produjo un gran dolor cuando al leer la lista de los seleccionados no se encontró en ella. Lleno de esperanzas buscaba frenéticamente su nombre, pero no estaba.
Ese día sintió como si hubiera dejado de existir, como si se hubiese vuelto invisible.
Muy triste salió de los vestidores, tratando de encontrar una explicación a su exclusión del equipo. Caminó durante un buen rato pero nada lo consolaba.
Duró varios días de mal humor, no queriendo hablar con nadie y respondiendo mal a sus padres cuando intentaban acercársele. Nada le agradaba.
Pero un día de mucho frío y lluvia, tomó el autobús de costumbre y se sentó cerca del chofer.
Una mujer muy adelantada en su embarazo con paso lento subió al camión y se sentó detrás del asiento del chofer.
Entonces el chofer le preguntó en voz alta:
"¿Dónde están sus zapatos, señora? Porque afuera habrá sólo diez grados".
Francisco no se había fijado, pero efectivamente la señora iba sólo con unas calcetas medio mojadas.
La señora le contestó al chofer:
"No puedo darme el lujo de tener zapatos. Subí al autobús sólo para calentarme los pies. Si no le importa viajaré con usted un rato".
El chofer se rascó su cabeza calva y exclamó:
"Sólo dígame cómo es que no puede permitirse unos zapatos."
La señora le dijo:
"Tengo ocho hijos. Todos tienen zapatos. No quedó dinero para mí. Pero está bien, el Señor cuidará de mí."
En ese momento Frank miró hacia abajo, observó sus nuevos tenis Nike de Básquetbol. Sus pies estaban cálidos y cómodos, igual que siempre. Y entonces miró a la mujer, sus calcetas estaban desgarradas.
Pensó que esa persona era "invisible" en otro sentido. Era una señora marginada y olvidada por la sociedad.
Él siempre podría darse el lujo de tener zapatos. Ella tal vez nunca.
En un momento se quitó los tenis. Pensó que tendría que caminar tres cuadras, pero el frío nunca le había molestado.
Cuando el autobús se detuvo en la parada final Frank esperó hasta que todos se hubieran bajado.
Entonces recogió sus tenis, se acercó a la mujer y se los entregó diciéndole: "Tenga señora, usted los necesita más que yo".
No esperó a que le diera las gracias, sino que bajó de prisa sin darse cuenta que caía en un charco.
No importaba, no sentía el frío. En eso escuchó a la señora que desde la ventana del autobús le decía:
"Mira, ¡me quedan perfectos!".
A la vez, el chofer le preguntaba
"¿Cómo te llamas muchacho?".
Él respondió, "Frank".
El chofer le dijo: "Muy bien, Frank. En mis veinte años de chofer nunca he visto algo semejante".
La mujer, llorando, le decía al chofer:
"Ya ve. Le dije que el Señor cuidaría de mí"
Y volviéndose, dijo: "Gracias Frank".
"No hay de qué. No es gran cosa; además es Navidad", respondió Frank, quien se dirigió a su casa con los pies
helados pero con el corazón contento y riéndose por haberse preocupado de no jugar con la selección ese año.
                                                             Autor: José Martínez Colín

Meditación breve
Señor Jesús:
Tú has venido a traer la salvación y reconciliación a todos los hombres, más allá de su raza o de su credo.
Tú Señor eres el Salvador, la luz que ilumina a todo hombre.
Tú Señor nos has dado vida.
Tú has venido para que todos tengamos vida y vida en abundancia.
Haz Señor que podamos profundizar tu Palabra, penetremos en ella, nos dejemos cuestionar e iluminar.
Que tu Palabra nos ayude a valorar lo que Tú eres para nosotros.
Que tu Palabra nos inspire para reconocerte como el Señor y el Cristo, como el Mesías y el Dios verdadero.
Que así sea.

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Published by Ministerio de Liturgia
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