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23 diciembre 2015 3 23 /12 /diciembre /2015 11:32

MONICIÓN DE ENTRADA

Hermanos  y hermanas, en esta noche santa donde un niño está por nacer, les damos nuestra más cordial bienvenida a esta nuestra Cena Litúrgica de Nochebuena.

Hoy, Dios sin demasiado ruido, aparece, nace y comparte nuestra condición humana.  ¡Dios se hace hombre y, el hombre, alcanza al mismo Dios! ¿En dónde? En un simple pesebre.

Bendita sea esta Navidad. Esta noche en la que, en el silencio, Dios nos hace escuchar y comprender la grandeza y el secreto de estos días: su inmenso amor.  Dios, JESÚS hecho Niño, sale a nuestro paso, le hemos esperado, hemos intentando convertirnos a Él para facilitar el camino de su llegada… y ya está aquí.

Hoy es la Noche santa en la que una LUZ brilló en las tinieblas.  Con gozo y asombro ante tanto amor y providencia iniciemos nuestra eucaristía…de pie, cantamos.

SALUDO INICIAL

PREGÓN DE NAVIDAD

Jesucristo es el centro del cosmos y de la historia,. Era el esperado de toda la humanidad. Por esto recordamos la Historia de esta espera: El anuncio de este suceso de salvación.

(El Templo permanece en penumbra. El lector empieza a leer el pregón de Navidad con música suave de fondo, a ser posible “Noche de paz”. Al mismo tiempo un niño  -angelito- lentamente traen desde la puerta la vela blanca prendida, y al Niño Jesús –María y José- dos niños. Cuando llegan al altar lo dejan en su respectivo lugar.)

Millones de años después de la creación, cuando la tierra era materia incandescente, rotando sobre su eje;

Millones de años después de brotar la vida sobre la faz de la tierra;

Miles y miles de años después de que aparecieran los primeros humanos, capaces de recibir el Espíritu de Dios;

Unos mil novecientos años después que Abraham, obediente a la llamada de Dios, partiera de su patria sin saber a dónde iba;

Unos mil doscientos años después de que Moisés condujera por el desierto hacia la tierra prometida al pueblo hebreo, esclavo de Egipto;

Unos mil años después de que David fuera ungido rey de Israel por el propio Samuel;

Unos quinientos años después de que los judíos, cautivos en Babilonia, retornaran a la patria por decreto de Ciro, rey de los persas;

En la ciento noventa y cuatro Olimpiada de los griegos;

El año setecientos cincuenta y dos de la fundación de Roma;

Estando el Universo en paz.

El Hijo de Dios Padre, habiendo decidido salvar al mundo con su venida, concebido por obra del Espíritu Santo, transcurridos los nueve meses de su gestación en el seno materno, en Belén de Judá, hecho hombre, nació de la Virgen María, Jesús, Cristo.

La solemnidad de esta noche nos recuerda aquella otra, la más importante del año: la Vigilia Pascual.

ACTO PENITENCIAL

Para que nuestra alegría sea más plena, para que la paz que los ángeles anuncian en esta noche nos pene­tre íntimamente, para que se aleje de nosotros cuanto pudiera perturbar­la, pidamos ahora a Dios perdone nuestros pecados e infidelidades y nos dé la paz del espíritu.

GLORIA

El himno del “Gloría” que esta noche vamos a cantar, tiene una resonancia especial. Porque las palabras con la que se inicia son las mismas que cantaron los ángeles cuando nació Jesús. Por eso, nosotros esta noche nos unimos a ellos para cantar nuestra alabanza y acción de gracias a la Trinidad de Dios.

ORACION COLECTA

LITURGIA DE LA PALABRA

MONICIÓN  A LAS  LECTURAS

Todas las lecturas nos hablarán hoy del puente entre tiniebla y luz. Y en la primera, del libro de Isaías nos invita a abrir los ojos para ver extasiados a un Niño descendiente de David, al Emmanuel, portador de la plenitud, de la justicia y de la paz. Es la venida de Cristo, nos dice la segunda lectura de la Carta de Pablo a Tito, la que nos propone e inspira, desde ahora, asumir un comportamiento nuevo ético y fraternal. El evangelio de Lucas nos da la señal para reconocer al Niño Dios que ha nacido: la pobreza

Dispongamos nuestros corazones para escuchar el mensaje de Dios.

HOMILÍA

CREDO

PLEGARIA UNIVERSAL

Un niño nos ha nacido, es el Mesías, el Señor. La alegría nos brota del corazón. A ese niño en el portal, le presentamos estas súplicas diciendo:

“A TI, NIÑO JESÚS, TE LO PEDIMOS”

1.- Por el Papa, los obispos y todos los sacerdotes de tu Iglesia, para que siempre en su vida muestren a Dios como María te muestra a Ti.

                                                                                        OREMOS AL NIÑO DIOS

2.- Por todas las naciones,  para que el Príncipe de la paz motive en cada una de ellas el anhelo de un mundo mejor, donde cesen las rivalidades, el terror, las guerras  y se dé paso a la paz y reconciliación.

                                                                                       OREMOS AL NIÑO DIOS

3.- Por todos los que llevan en su carne la señal de Cristo pobre y paciente: los enfermos, los que pasan hambre, los emigrantes, los presos, los exiliados, los refugiados, los marginados sociales, los mal vistos, los que sufren los horrores de la guerra, los que lloran la pérdida de sus seres queridos, los que no tienen trabajo, los que viven sin hogar, los ancianos que viven solos, los niños huérfanos; para que puedan sentirse amados de Dios y sus corazones se llenen de gozo.

                                                                                        OREMOS AL NIÑO DIOS

4.- Por las familias que esta noche se reúnen a celebrar el nacimiento de Cristo en sus hogares, para que ese ambiente de amor y paz trascienda a los demás y dure todos los días.

                                                                                        OREMOS AL NIÑO DIOS

5.- Por los niños del mundo, especialmente por los que sufren cualquier tipo de maltrato, violencia o indiferencia; para que lo más pronto posible les llegue la ayuda necesaria que les devuelva la sonrisa.

                                                                                        OREMOS AL NIÑO DIOS

Padre santo, tú que en Cristo has cumplido tus promesas de amor hechas a la humanidad, escucha la plegaria de tu Pueblo y acrecienta en él la verdadera alegría, Tú, que vives y reinas…

LITURGIA  EUCARISTICA

MONICIÓN DE OFRENDAS

FLORES

A ti  Madre, nos dirigimos a ti,  queremos darte nuestro ramo de flores, flores que salen de nuestro corazón. Ojalá Madre Santa, sepamos imitarte en decirle a Dios.

PANDERETA (niños, tocándolas)

Presentamos ante el altar estas panderetas, expresión de la alegría con que debemos celebrar el Nacimiento de Jesús en Belén.

LAMPARA

Acercamos la “Luz de la paz de Belén”, encendida en el portal donde nació Jesús y trasladada a muchas naciones del mundo. Nos comprometemos a dejarnos inundar por la luz de la verdad de Cristo, y a ser luz en medio de las tinieblas del error y la mentira de nuestra sociedad.

PAN Y VINO

Belén tiene sabor a pan, a Navidad, a amor. Con este pan y este vino queremos simbolizar el alimento espiritual y material que Dios nos ofrece todos los días y, sobre todo, la fortaleza que trae a nuestra vida Jesucristo.

SANTO

PADRE NUESTRO

SALUDO DE PAZ

CORDERO DE DIOS

MONICIÓN DE COMUNIÓN

Jesús, el Niño que nos ha sido dado, sale a nuestro encuentro en la comunión. Que al recibirlo nos haga firmes en la fe, activos en el amor, fuertes y felices en la esperanza. Nos espera, caminemos a su encuentro.

 (ACCIÓN DE GRACIAS)

 

Gracias, Señor,

por permitirnos, en esta noche, ser zagales

 –frágiles y pecadores- y ofrecer ante tu portal

el queso de nuestra bondad,

la leche de nuestra caridad,

el pan de nuestro perdón,

el agua de nuestra transparencia,

la vara de nuestra disponibilidad

y el alma que, hoy más que nunca, se siente llena de todo,

porque el TODO eres tú, Señor

 

         Hoy, la oscuridad de la noche

ha sido vencida por la gran luz que Tú, el Emmanuel,

el “Dios con nosotros”, nos ha traído.

 ¡Que nada, ni nadie -nosotros tampoco-

oculte ni entierre el tesoro que encierra la Navidad

y que no es otro que Tú, Jesús, 

el Hijo de Dios hecho un Niño para salvarnos a todos!

Amén

DESPEDIDA

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Published by Ministerio de Liturgia
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